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Links
2014 - _____

“Technology woks in a an interesting way. When we post statements that people can comment it makes them social objects. So this are no longer objects like trophies that are on display but actually become things that people can take a photo of, share on social media or any other places and basically gets uploaded to the public internet as part of the commons, and I think that this is part of the layer on top: what we call spaces so when we think about spaces traditionally we think about it as one space like the room that we are in, which is part of a larger space like the museum that we are in, which is part of a city perhaps which is part of whatever, its a very topological view.”

Audery Tang



Imagino, en las escuelas de arte, asignaturas como Binomios I y Binomios II. Los jóvenes entran sin saber qué hacer con su fogosa ansiedad creativa y salen de allí convertidos en artistas más maduros y contenidos, mejor preparados para entablar comunicación con el mundo; el puente necesario entre su interior y el exterior (que habitamos los demás). El binomio es buena herramienta para estudiar tensiones y contradicciones, para planificar proyectos e, incluso, fusionar estéticas en la presentación de estos proyectos.

Andrea Gómez sacude algunos binomios para generar sus trabajos. Con caligrafía pettibonesca, tinta negra sobre papel, la artista explica el amor según una teoría de ondas (mundo emocional y mundo científico) o lanza links (sobre papel, repito) que no podemos consultar sin recurrir a tecnologías informáticas. Están esas piedras (mis favoritas) en las que pueden leerse los galimatías de urls de YouTube y Dailymotion: lenguaje de máquinas, links demasiado codificados para el pobre ojo humano. Resulta muy sugestivo que al frustrar algo tan propio de nuestro tiempo como es la pulsión del clic, nos encontremos ante la rarísima situación de no poder acceder, ¡ahora, ya!, a un contenido. Que mal acostumbrados.

Aún no me he atrevido a teclear, letra a letra, los links propuestos y saber a dónde nos quiere llevar la artista, así que por el momento estoy entusiasmado con el mutismo solemne de éstos minerales y sus inscripciones doradas, como si se tratara de restos arqueológicos, jeroglíficos egipcios o la mismísma piedra Kaaba, algo que aunque materialmente inerte retiene la impronta mágica que ha de conectarnos con lo invisible; la obra, parte de ella, está ocurriendo en otro lugar, en el otro mundo virtual o simbólico. Escarbamos un poco (las piedras exigen esfuerzos de arqueólogo) y aparecen varios binomios interesantes: analógico y digital, claro, pero también sagrado y profano, chistoso y ceremonioso, activado y desactivado, material y desmaterializado, natural y artificial, se ve y no se ve…

Ante piezas de este tipo no valen las reacciones automáticas propias del entorno web (clicas aquí, saltas allá, tienes lo que querías, lo tienes ya), aquí el acceso a la información se produce por otras vías, menos repentinas, aunque a la larga más gratificantes.

Victor García Tur